Parir para la Paz

Mientras pinta en un lienzo el dibujo de una familia feliz, Rubid Quinayás recuerda que su infancia fue muy diferente a esa escena que hoy plasma. Trae a la memoria aquellos momentos en que desde lo alto de un barranco, en su pueblo, veía pasar los buses con la esperanza de que su mamá llegara a visitarla; muchas veces se quedó esperando un abrazo que no llegó.

Una madre ausente que tenía pocos gestos de amor hacia ella y que la dejó a cargo de una tía, un papá del que fue alejada y una niñez que cargaron con tareas de adulta, son algunos de los recuerdos dolorosos que le activó a Rubid el taller ‘Yo parí para la paz’, al que hoy asiste.

Como ella, otras mujeres que participaron en el taller -dictado gracias a la articulación del programa de seguridad alimentaria Corazón Contento y el proyecto ‘Yo Parí para la Paz’, de la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana-, lograron hurgar en el pasado para encontrar las experiencias negativas y positivas que hoy influyen en sus comportamientos.

“Cada uno de los talleres se convirtió en una oportunidad de escucha asertiva para que ellas pudieran manifestar vivencias que tal vez nunca antes hubieran contado y que sirven para identificar cómo influyó eso en sus procesos de crianza y cómo a partir de esas experiencias pueden generar cambios ahora”, señala María Alfaima Lucumí, licenciada en Pedagogía Infantil, quien acompaña estos talleres.

Doña Rubid dice que estos talleres le sirvieron para expulsar todo lo negativo que tenía acumulado en su interior. “Pude sacar todo lo que me estaba carcomiendo el alma. Fue bueno contar mi experiencia, las situaciones que viví de niña, esto lo deja a uno más liviano”, dice.

En la sesión de hoy, cada uno de los participantes pinta su propio lienzo en el que plasma lo que le dejó el taller, para luego juntarlo en una sola pieza. El dibujo que pinta doña Rubid, el de la familia feliz en medio de la naturaleza, es lo que quiere para su familia y para su entorno: paz, tranquilidad y amor.

Este espacio, al que también llegaron algunos jóvenes para articular sus miradas y sus voces con las experiencias de estas mujeres, ha tenido lugar cada miércoles en el Colegio Panamericano, en el barrio Los Lagos, al oriente de Cali, gracias a la gestora del Comedor Comunitario Saberes del Día.

El lienzo que hoy pintan está inspirado en la experiencia de las Tejedoras de Mampuján, ejemplo de resiliencia, quienes plasman su arte en diferentes tapices para sanar las heridas que les dejó la guerra.

Este día es especial porque además de armar este lienzo conjunto, que conservarán como recuerdo, las mujeres y los jóvenes que participaron en los talleres culminarán este proceso y recibirán su certificación.

Este taller es uno de los escenarios que se propician desde los Comedores Comunitarios, en asocio entre la Alcaldía de Santiago de Cali, a través de su Secretaría de Bienestar Social, y la Arquidiócesis, por medio de la Comisión Arquidiocesana Vida, Justicia y Paz, en la búsqueda de seguir propiciando transformaciones en las comunidades hacia la paz.

Por: Kelly Sánchez, coordinadora de Comunicaciones Pastoral Social de Cali.

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