¡Música para un Corazón Contento en los Comedores Comunitarios!

Sentados en el suelo, formando un círculo, 11 niños cantan una canción, dirigidos por Laura Erazo, profesora de música. De repente un pequeño irrumpe tocando la flauta al ritmo de la tonada, todos voltean a verlo mientras continúan cantando. Él sigue haciendo sonar el instrumento durante algunos segundos, y al final todos lo aplauden. “¡Muy bien, Jesús!”, le dice emocionada la profe Laura.

Esta sería una escena anodina, normal en un grupo de niños que estudian música, sino fuera porque Jesús Adrián, el pequeño que tocaba la flauta, fue diagnosticado con autismo, y este tipo de actos son inusuales en él. El chico de 10 años es inmigrante venezolano y por no contar con documentación colombiana, se le dificulta a acceder a la terapia que necesita.

Jesús y los demás niños son algunos de los beneficiarios del comedor comunitario La Bendición de Rohi, en el barrio El Jardín. Allí, además de recibir un plato de comida diario, los lunes y los viernes, reciben clases de circo y música en la Biblioteca Pública El Jardín, gracias a la articulación del programa de seguridad alimentaria Corazón Contento con el programa de formación ‘Cultores’, de la Secretaría de Cultura.

La profe Laura cuenta que al principio de los talleres, Jesús era un poco callado y alejado del grupo, pero que en las últimas sesiones se le ha visto más cercano.

“En la sesión de hoy demostró gran interés por la flauta, lo cual a mí me sorprende y me alegra muchísimo, la idea con él es que siga no solamente aprovechando la flauta, sino la voz, para que pueda hacer de este un vehículo para que se comunique y pueda interactuar con otros chicos”, agrega Laura, quien hace parte del programa ‘Cultores’.

En la sesión de música, la profesora Laura trabaja desde la sensibilización artística, y dice que busca crear un ensamble. Usan instrumentos como la flauta dulce, bongos, panderetas, maracas, y cuentan con un pequeño coro.

La gestora del comedor La Bendición de Rohi, Francis Mejía, dice que los niños han respondido muy bien a estas sesiones. “Esto los saca de su zona de confort, los hace felices y los hacen sentir que son importantes”.

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A Jesús le cuesta socializar y mantenerse concentrado todo el tiempo, a veces de repente se sale de la clase a caminar por fuera del salón. Sin embargo, que esté allí y que se muestre interesado es un gran avance para él, un pequeño gran logro.

Jesús Adrián fue diagnosticado con autismo hace algún tiempo, condición que hace que se le dificulte comunicarse y socializar con otras personas.

Este tipo de espacios son los que el programa Corazón Contento, convenio entre la Alcaldía de Santiago de Cali, a través de su Secretaría de Bienestar Social, y la Arquidiócesis, por medio de la Comisión Arquidiocesana Vida, Justicia y Paz, busca seguir promoviendo y fortaleciendo, para que los comedores comunitarios continúen siendo ese escenario de transformación social, donde también convergen esos pequeños grandes logros.

Por: Kelly Sánchez, coordinadora de Comunicaciones Pastoral Social de la Arquidiócesis de Cali.

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